Mar/14/2009 - 16:05:03
Dealers del barrio del Santuario o La Invasión Zombie
El día de ayer, caminando por la calle Pedro Loza, desde el centro de la ciudad hacia el barrio del Santuario, y una vez llegado a ese punto, teniendo como destino La Pulkata (ya les hablaré de La Pulkata en alguna futura entrada), seguí mi camino por dicha calle: fue sin duda una mala decisión, pues desde el templo del Santuario de la Virgen de Guadalupe hasta la calle Eulogio Parra, el acoso de decenas de personas que se atraviesan a tu paso se ha vuelto algo aterrador.
En su mayoría son hombres de entre diecisiete y treinta y tantos años de edad, buena parte de ellos vestidos casi siempre de jeans, tenis y gorra, o en lugar de los jeans algunos andan de shorts o de pantalones deportivos. Casi todos,
también, con walkie-talkie en mano, o algunos incluso con su nextel. Camines por la baqueta o por el arroyo vehicular, prácticamente estos hombres se te echan encima para preguntarte monótonamente lo siguiente: “¿busca medicina?”, “¿medicina?”, “¿cuál buscaba?”
Esta zona es el punto neurálgico de la distribución y venta ilegal de productos farmacéuticos, alentada y encabezada, desde luego, por los propios laboratorios productores de medicinas. Aunque es un tema interesante a desarrollar, éste en sí no es el punto aquí, sino la creciente cantidad de personas que ya abarrotan al menos cuatros cuadras enteras de la ciudad, y que la hacen de dealers de medicamentos; éstos llaman mi atención, no tanto por la ilegalidad de su trabajo, sino por las formas abruptas y casi-violentas de abordarte: han hecho que los peatones que simplemente necesitan pasar por ahí (como yo el día de ayer), prefieran irse por otro lado -rodear- para evitar el acoso de esos dealers.
Y en realidad esto que les cuento, no es para prevenirlos y recomendarles
que no pasen por ahí, sino todo lo contrario: de acuerdo a mi experiencia del día de ayer, quiero decirles a todos aquellos que disfrutan de las películas, novelas o cómics sobre zombies, o que al menos alguna vez vieron la classic movie “La noche de los muertos vivientes”, les recomiendo entonces que si quieren experimentar un poco sobre qué se sentiría estar rodeado de zombies y tratar de huir de ellos, la calle Pedro Loza en el barrio de El Santuario, es el lugar indicado -¡y gratis!-.
Ya por último les digo, que para hacer más extrema la experiencia, vayan después del atardecer, como entre 7:30 y 8:00 de la noche, cuando ya está oscurito; verán cómo se les hace más largo el camino y tendrán la sensación de que nunca lograrán salir de ahí... Ya con eso me despido.
-Para quienes quieran saber sobre el mercado ilegal de medicamentos en esta zona, pueden consultar los siguientes links [notas periodísticas]:
El Informador; 2 de marzo de 2009: “Medicinas, nuevo nicho del crimen organizado”.
El Informador; 30 de octubre de 2008: “Clausuran más domicilios por operativo”.
El Informador; 30 de octubre de 2008: “Realizan operativo en El Santuario”.
Entradas anteriores: Ahora sí por terminar con los japoneses tapatíos del siglo XVII / De nuevo Dick Dale: Nitro en domingo / De H.P. Lovecraft: El Horror Secreto y otros cuentos.

Sindicación
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recomiende los camarones!